La palabra éxito está en todas partes: en las portadas de libros, en los periódicos, en las redes sociales, en las conversaciones de bar y en las cenas familiares.

 

Los que no tienen éxito admiran a los exitosos y los exitosos se sienten triunfantes y desean más.

 

Sin embargo, a mis 30 años sigo sin saber todavía qué diablos es eso del éxito.

 

Nos han vendido que tener éxito es tener el trabajo de tus sueños, ser admirado, ganar mucho dinero, formar una familia decente, tener nuestra propia casa, ser económicamente estables, triunfar en nuestro campo laboral… y algunas cosas más.

 

Pero, ¿cómo voy a saber que soy exitosa si no sé qué es?

 

Vamos a ver:

¿Cuándo sabe uno que tiene el trabajo de sus sueños si nuestros sueños siempre cambian?

¿Cómo sabe uno que es admirado si todos tenemos valores distintos?

¿Cómo sabe uno que gana mucho dinero si cada uno concibe las cifras a su modo?

¿Tiene vetado el éxito alguien que vivirá siempre de alquiler y ha decidido no crear una familia?

¿Triunfar en nuestro campo significa tener cierta reputación, ganar más que nuestros compañeros o tener más seguidores en Instagram?

 

Con tantas incertezas es imposible saber qué es el éxito, pero me atrevo a ir un poco más allá (y añadir otra pregunta):

 

¿Por qué regla de tres (que nadie me ha explicado nunca) debemos tener éxito?

 

Aunque para las preguntas anteriores no tengo respuesta, me lanzo a contestar esta última:

Debemos tener éxito porque ÉXITO es antónimo de FRACASO y nadie quiere, nunca y bajo ninguna circunstancia, fracasar a pesar de que, por supuesto, tampoco tenemos ni la más remota idea de qué es eso.