Hace unos días te conté cómo surgió este proyecto. Hoy me gustaría explicarte qué hay después del qué y el cómo, es decir, qué pasó y qué hago exactamente desde que a comienzos del dos mil diecinueve empecé esta andadura (y algunas cosas sobre mí que son indesligables de esta historia).

Qué pasó (o el desembarco):

Estudié el grado en Lengua y Literatura españolas porque me pareció la excusa perfecta para leer cuanto quisiera. Leer ha sido y es mi afición predilecta desde que tengo memoria y aficiones.

Me encanta testar novelas, libros de poesía, ensayos y cualquier cosa legible que caiga en mis manos. Los libros, pues, me han acompañado desde niña, durante la adolescencia y hasta ahora. Con la carrera desarrollé un especial interés por cuestiones lingüísticas que antes llamaban mi atención pero en las que nunca había profundizado.

Con lo que me dio la universidad (y sobre todo por lo que no me dio) decidí estudiar el máster de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y entonces confirmé que lo mío con las letras era amor verdadero.

Al terminar mis estudios empecé a trabajar en algo que nada tenía que ver con mi currículum académico, pero que me enseñó muchísimas cosas tanto a nivel profesional como personal. Al fin y al cabo era mi primera incursión en el mundo laboral de los adultos.

Cuando llevaba casi cuatro años en mi anterior trabajo, algo dejó de funcionar en mí. Con la armadura del tiempo puesta, empiezo a entender qué estaba fallando en ese momento, pero como es algo con lo que todavía estoy trabajando, por ahora prefiero no hablar de ello.

Lo importante aquí es que, efectivamente, algo falló entonces y, después de meses de darle vueltas, decidí dar un giro profesional.

Aquella etapa acabó y empezó una nueva e inquietante: la del ¿y ahora qué?

Como tenía veinticuatro horas para hacer lo que quisiera, me dediqué a leer sobre mil cosas que me pasaban por la cabeza (escritura, emprendimiento, literatura, redes sociales, marketing, comunicación…) y me apunté a un curso de comunicación para empresas con el que repasé conceptos que ya sabía y aprendí otros sobre los que no tenía ni idea.

Hablé con mucha gente de mi entorno y todavía más con gente de fuera de él. Reflexioné, medité y anduve muchos quilómetros.

Y un día nació este proyecto. No recuerdo cómo fue ni qué hacía cuando pasó, por lo que no fue un destello de clarividencia. Simplemente empecé a pensar en cosas que me gustan y que creo que se me dan bien y las escribí en un papel. Durante días reflexioné sobre el asunto, añadiendo y tachando, hasta que di con un plan más bien endeble pero sentido.

Puse sobre la mesa todas las cuestiones implicadas: mis virtudes, mis carencias, mi dinero, mi tiempo, mis valores, mis ganas, y sentí que debía intentarlo.

Así, sin más. Sé que no fue nada poético y que la historia no es muy apasionante, pero es la historia que es.

Qué hago (o el camino):

Entonces me puse en marcha. Desarrollé una especie de cartera de servicios para autónomos y pequeñas y medianas empresas: gestión de redes sociales, creación de contenido, corrección de textos, redacción de catálogos, proyectos y páginas web y la mandé por correo, la entregué en mano, hice algunas llamadas e hice que se corriera la voz. Me abrí un Instagram y un amigo se ofreció para hacerme esta página.

Y así empezaron a surgir las primeras oportunidades. Jóvenes emprendedores y empresarios con largo recorrido se interesaron por el tema y empezamos a trabajar juntos, con algunos de forma esporádica y con otros ya de forma habitual.

Así han ido pasando los meses y aquí sigo, tratando de seguir aprendiendo y mejorando con lo que puedo ofrecer y de lo que la gente (quizá tú) pueda beneficiarse.

Sigo buscando nuevos proyectos y colaboraciones porque me encuentro con gente, empresas e ideas con mucho potencial que necesitan un empujón desde el punto de vista comunicativo. Y no, comunicar no es tener cuentas en redes sociales. Comunicar es mantener esos perfiles y crear para ellos contenido idóneo y de calidad; comunicar es también escribir un correo claro y bien redactado, presentar un proyecto profesional para conseguir un objetivo y tener una página web que deje bien claro quién eres, qué haces y qué te diferencia del resto.

En fin, esto es lo que hubo y lo que hay ahora. Lo que vendrá mañana lo desconozco, pero me sobran ganas para seguir trabajando, intentándolo y escribiéndolo.